Síndrome compartimental crónico

por Ricardo Hueso Rieu

     El síndrome compartimental crónico por ejercicio es una causa poco frecuente, y a menudo no detectada, de dolor en las extemidades de personas que realizan actividad física de forma repetida. El síndrome compartimental viene definido como el aumento de presión en un espacio osteofibroso cerrado (fascia muscular) que ocasiona  la reducción del flujo sanguíneo y de la perfusión tisular en el mismo, ocasionando un dolor isquémico progresivo que puede llegar a lesionar el tejido muscular.

     Se puede producir de forma aguda (SCA) o crónica (SCC), el primero de gravedad extrema, a raíz de traumatismos de alta energía con atrapamientos o aplastamientos de miembros; y el segundo, tras la realización repetida de ejercicio y con carácter recidivante. El SCC suele verse en deportistas cuyo nivel de ejercicio eleva la presión en el grupo muscular correspondiente, aumentando la tensión y el dolor, lo que le obliga a detenerse, desapareciendo los síntomas rápidamente con el reposo y sin generar secuela alguna.

     Las regiones más frecuentemente afectadas son la anterior y lateral de la pierna (patinadores, atletas…), aunque también se han descrito para los demás compartimentos de la pierna (posterior superficial y profundo), el hombro, brazo, antebrazo (motoristas), mano, glúteos, muslos y pies.

Fisiopatología

     Cuando se realizan actividades extenuantes las fibras musculares pueden hincharse hasta alcanzar 20 veces su tamaño en reposo, lo que hace que aumenten en un 20% el peso y volumen musculares. El aumento del flujo sanguíneo de perfusión, la hipertrofia muscular y el aumento de líquido intersticial en un compartimento no expansible aumentan la presión siguiendo la ley de Laplace. Con el aumento de presión intramuscular se ocasiona una reducción del flujo sanguíneo arteriolar, y aunque la circulación no se detiene por completo, el retorno venoso se ve marcadamente reducido y algunos capilares pueden ocluirse.

Los síntomas que se originan por dicha isquemia se deben a la falta de una adecuada oxigenación tisular como resultado de la reducción del retorno venoso y la insuficiente perfusión muscular.

     El paciente continuará experimentando dolor en la extremidad después del ejercicio hasta que la presión intramuscular total se reduzca alcanzando el nivel para satisfacer las demandas de la musculatura.

Clínica

     Durante el ejercicio físico se inicia un dolor, generalmente bilateral, que se si se ignora va aumentando hasta que obliga a interrumpir la actividad. El comienzo y gravedad del dolor es predecible, reproducible y de localización constante. Además en ocasiones se acompaña de calambres, disminución o alteraciones de la sensibilidad en la zona y debilidad. En algunos casos puede coincidir con aumentos recientes en la actividad o intensidad de los entrenamientos. El dolor mejorará con el reposo, pero se necesita cierto tiempo para la mejoría completa.

     La exploración física en reposo es totalmente normal, con inspección y mediciones de perímetro de las extremidades normales.

     Hay que establecer diagnóstico diferencial con otros procesos tales como fracturas por sobrecarga, síndromes de sobrecarga tibial medial, síndrome de dolor regional crónico o distrofia simpático refleja, síndromes de atrapamiento nervioso periférico, radiculopatías, vasculopatías, etc.

Pruebas diagnósticas

     a) Medición de presión intracompartimental en reposo, durante y tras el ejercicio (catéter de hendidura -en la imagen-, manómetro con aguja, catéter de mecha…) utilizando los criterios de Pedowitz para analizar los resultados obtenidos.

     b) Resonancia magnética (RMN) con aumentos de señal en las secuencias T2 durante el ejercicio, para determinar aumentos de presión.

     c) Tomografía computerizada con emisión de fotón único (SPECT) con el uso de talio 201 para detectar la presencia de isquemia.

Tratamiento

      a) Conservador será útil cuando el paciente esté dispuesto a cesar en su actividad, reducir al menos su intensidad o modificar su programa de actividades.

     b) Quirúrgico cuando suponga un cuadro clínico intenso o tras el fracaso de la opción conservadora. Consiste en la realización de fasciotomías subcutáneas  del compartimento afecto, presentando según diversos estudios un índice de complicaciones del 4-13% y una recidiva del 7-17%.

Bibliografía

  1. Fraipont MJ, Adamson GJ. “Síndrome compartimental crónico por ejercicio” J Am Acad Orthop Surg (Ed Esp) 2003;3:312-320.
  2. García-Mata S, Hidalgo Ovejero AM. “Sindrome compartimental crónico de esfuerzo en EEII” Archivos de Medicina del deporte 2004;Vol.XXI,nº104:511-527.
  3. García-Mata S, Hidalgo Ovejero AM.”Diagnóstico del síndrome compartimental crónico de esfuerzo de EEII” Rev Ortopedia y Traumatología 2000;5:452-458.
  4. Rorabeck CH.”The surgical treatment of exertional compartment síndrome in athletes”. Journal of Bone and Joint Surgery 1983;Vol 65-A, nº9:1245-51

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